Los neurotransmisores y su influencia en la percepción del tinnitus

La gran mayoría de las personas afectadas por tinnitus saben que la intensidad con que lo perciben varía de un día a otro e incluso a lo largo de un mismo día. Las causas de esta variación pueden ser muchas, pero una de ellas, de la que existe información concluyente, es la relativa a la relación de las concentraciones en el cuerpo de los neurotransmisores GABA, glutamatos y serotonina. Parece oportuno explicar qué son los neurotransmisores y su papel en el funcionamiento del cuerpo humano en general y en la percepción del tinnitus en particular.

De lo que se expone a continuación, el lector puede llegar a conclusiones que, puestas en práctica, pueden ayudarle a reducir la intensidad percibida de su tinnitus, sin utilización de fármacos ni de terapias complejas, o invasivas, o de elevado coste, y solamente observando como se relaciona su alimentación con la intensidad de su tinnitus.

Prácticamente la totalidad de investigadores y de clínicos están de acuerdo en que en una gran mayoría de afectados, el tinnitus está causado por un mal funcionamiento del cerebro, en muchos casos conjuntamente con la destrucción de células ciliares del oído interno. Para tratar de entender lo que ocurre en el cerebro, es importante conocer el funcionamiento de las neuronas (células nerviosas), su papel y como realizan su función. Dependiendo de la severidad del tinnitus y de la habilidad del afectado para soportarlo, es muy corriente que el médico prescriba algún fármaco para que el afectado realice un tratamiento temporal. Habitualmente, el fármaco prescrito tendrá relación con los neurotransmisores. La comprensión del papel de los neurotransmi-sores puede ayudar a la efectividad del tratamiento, ya que dará a conocer lo que sucede en el cerebro cuando los neurotransmisores se encuentran bajo la influencia de determinados fármacos y de determinados componentes de los alimentos.

El cuerpo entero y el cerebro tienen verdaderas “autopistas” de comunicación, enviándose constantemente señales o mensajes en ambos sentidos, que son interpretadas generando reacciones en función de las señales recibidas. Las señales de comunicación viajan de neurona en neurona, y la conexión entre dos neuronas recibe el nombre de sinapsis. Cabe imaginar la sinapsis como un “puente invisible” que cruzan las señales para moverse hacia su destino. En ocasiones estas señales pueden ser interrumpidas en su trayecto y en otras ocasiones pueden ser aceleradas. Si las señales enviadas son interrumpidas, son inhibidas, y si son aceleradas y/o incrementadas son excitadas.

Los neurotransmisores son elementos químicos que permiten que las señales viajen a través de las sinapsis (conexiones entre neuronas) correctamente. Los neurotransmisores inhibidores crean en el cerebro una sensación de relajación y de calma. Los neurotransmisores excitadores estimulan el cerebro. Cuando el nivel de uno o varios neurotransmisores se desequilibra, sobre todo si se trata de un desequilibrio sostenido, puede dar lugar a un desequilibrio en el cerebro y/o en el cuerpo. La relación entre el cerebro y el cuerpo queda intervenida, lo cual puede explicar que un trastorno que se inicia en el oído acaba siendo un trastorno en el ce-rebro. El papel de los neurotransmisores es muy importante en esta compleja relación entre el cerebro y el cuerpo. Existen más de 200 neurotransmisores en el cerebro, pero pocos de ellos tienen influencia en el tinnitus, son el ácido gamma-aminobutírico (GABA), los glutamatos (sales del ácido glutámico), dopamina y serotonina. Hay otros neurotransmisores que pueden inducir cambios en el cerebro relativos a la percepción del tinnitus, como la noradrenalina, pero el estudio de su influencia en la percepción del tinnitus se encuentra en una fase muy elemental, por lo que, por ahora, no es recomendable presentar informaciones concluyentes sobre tales neurotransmisores.

El GABA es el neurotransmisor más abundante en el cerebro, siendo el más inhibidor y relajante. Cuando los niveles de GABA son normales, tiene lugar una reducción de la ansiedad, del estrés y del nerviosismo. Bloquea los impulsos nerviosos asociados con la ansiedad que alcanzan los centros motores del cerebro, dificultando la acción de los receptores específicos del cerebro, actividad idéntica a la que realizan los fármacos benzodiacepinas, que son fármacos cuya acción tiene lugar en el sistema nervioso central. Las benzodiazepinas se prescriben para controlar la ansiedad que acompaña al tinnitus.

La importancia de tener una concentración de GABA suficiente ha sido demostrada por estudios que miden los niveles de neurotransmisores en el cerebro, los cuales establecen una correlación entre bajos niveles de GABA y elevada severidad del tinnitus percibida. GABA también tiene una función protectora de la cóclea, parte del oído interno donde se ubican las células ciliares que transforman el sonido percibido en estímulos nerviosos que llegan al cerebro, reduciendo su rigidez e incrementado la movilidad de las células ciliares. Una concentración reducida de GABA hace a las células ciliares más susceptibles a la influencia de los neurotransmisores excitantes, como los glutamatos acreditados como el “enemigo” de las células ciliares.

En el mercado se ofrecen suplementos que contienen GABA, que constituyen una ayuda para inducir la relajación y corregir la ansiedad que suele acompañar al insomnio. Se trata de suplementos de bajo precio. Aunque se han vendido desde hace muchos años y parecen ser inofensivos, existe una información muy limitada sobre sus posibles interacciones farmacológicas con otros fármacos u otros suplementos, por lo que se deben tomar precauciones antes de consumirlos. Por ejemplo, las embarazadas y las mujeres que dan el pecho no deben tomar suplementos de GABA.

La dopamina es un neurotransmisor que ayuda a regularizar el metabolismo. Controla nuestra energía, contribuye a que nos ilusionemos por nuevos proyectos, y aumenta nuestra motivación cuando iniciamos una actividad que nos apasiona. También es importante para la salud tanto de nuestro cerebro como de nuestro corazón. La dopamina es un neurotransmisor natural generado en distintas áreas del cerebro. Hay una concentración de dopamina óptima, y si la concentración de dopamina es menor puede ser causa de que la persona se sienta deprimida o apática, y si por el contrario es excesiva puede crear un estado maníaco en la persona.

Es frecuente que las personas con tinnitus tengan un nivel bajo de dopamina, y habitualmente estos afectados se quejan de falta de concentración, lo cual es, además del tinnitus percibido, causado por la baja concentración de dopamina.

A menudo, el tinnitus causa depresión, lo cual a su vez hace que el afectado se obsesione con su tinnitus. Se supone que el aumento del nivel de dopamina puede reducir la intensidad percibida del tinnitus, aunque una excesiva suplementación de la dopamina natural puede generar algunas alteraciones a largo plazo, sobre todo dando lugar a que sucesos agradables se perciban como menos agradables o incluso desagradables, y que sucesos desagradables tengan un impacto superior al que tendrían si la concentración de dopamina fuera la óptima. La apatía, que suele ser la pérdida de interés por las cosas e incluso las personas que nos rodean, es un efecto de una baja concentración de dopamina. Se sabe que las personas con trastorno de déficit de atención e hiperactividad suelen tener baja concentración de dopamina, y los fármacos que aportan dopamina mejoran tanto a corto como a largo plazo el referido trastorno.

A pesar de lo que se acaba de exponer sobre la dopamina, los estudios realizados no han conseguido establecer cual sería para cada persona la concentración óptima de dopamina, por lo que en la prescripción de suplementos alimenticios o de fármacos con este objetivo hay que ser muy cauteloso.

Como alternativa al empleo de suplementos y/o de fármacos disponemos del ejercicio y de la meditación. Muchos afectados por tinnitus manifiestan que se encuentran mejor después de realizar ejercicios: gimnasia, bicicleta, caminar, etc. La práctica de la mindfulness meditation es otro método para aumentar de forma natural la concentración de dopamina.

A menos que usted se encuentre en un estado crítico por causa de su tinnitus, trate de aumentar su nivel de dopamina antes de visitar a su médico, por medios naturales como los indicados, lo que le ayudará a ma-nejar su tinnitus y hacer que sea menos agresivo.

La serotonina es un neurotransmisor inhibidor que ayuda a mantener la estabilidad de su humor, y que es responsable de compensar los neurotransmisores excitadores (los glutamatos). Aunque la serotonina se genera en el cerebro, el 90% de la misma se encuentra en el tracto digestivo (“el segundo cerebro”) y en la sangre.

Muchas personas conocen la existencia de fármacos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS: citalopram, escitalopram, fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina, sertralina) . Son antidepresivos que bloquean la reabsorción de serotonina en los receptores existentes en el cerebro, lo que se traduce en una mayor concentración de serotonina disponible para la comunicación entre neuronas, lo que promueve la relajación y la calma, gracias a su función inhibidora. Debemos advertir que los fármacos ISRS presentan muchas interacciones farmacológicos con otros fármacos que el paciente pueda estar tomando. Algunas de estas interacciones pueden ser perjudiciales para el paciente, y por este motivo los ISRS deben ser prescritos por el médico, y en modo alguno se debe recurrir a la automedicación. Cabe advertir que, además de las posibles interacciones, algunos de estos fármacos ISRS tienen riesgo de ototoxicidad.

Sobre la serotonina hemos publicado en estas páginas una información que será útil consultar. Véase en Apat38 página 6 y siguientes. Entre otras informaciones se explica que la serotonina puede ser inducida por el triptófano, que se puede encontrar en las farmacias que pueden dispensarlo sin receta médica. Es indispensable sabe que sii un paciente está tomando triptófano sin que lo sepa el médico y le prescriben un ISRS, correrá el riesgo de sufrir un síndrome serotoninérgico que cursa con diarrea, fiebre, hiperreflexia, diaforesis, incoordinación, temblores, alteraciones del estado mental, y en casos extremos incluso coma.

Los glutamatos (sales del ácido glutámico), el más común de los cuales es el glutamato disódico, son los neurotransmisores más excitantes del sistema nervioso central. Se estima que son responsables del 40 % de las señales que recibe el cerebro, lo que los hace muy El glutamato constituye un problema cuando su concentración es excesiva, lo que puede ocurrir por la ingestión de alimentos preparados en los que se han utilizado glutamatos (sales del ácido glutámico). Cuando la concentración excede la capacidad de manejo del mismo que tiene el propio cuerpo, puede dar lugar a daños en las neuronas e incluso su destrucción. Por ejemplo, cuando tiene lugar un trauma acústico, las células ciliares situadas en la cóclea liberan cantidades excesivas de gluta-mato. Si no se dispone de suficientes neurotransmisores inhibidores como los GABA para contrarrestar el exceso de glutamato, las células ciliares de la cóclea, tanto las exteriores como las interiores, corren el riesgo de quedar dañadas e incluso de destruirse. Como consecuencia se dificulta la transmisión de los sonidos a través del nervio acústico hacia el área del cerebro que procesa los estímulos sonoros, lo que puede dar lugar a una pérdida de audición y a una aparición o a un empeoramiento del tinnitus. También los fármacos ototóxicos pueden causar daños a las células ciliares las cuales liberan glutamato con las consecuencias indicadas.

Cuando los niveles de glutamato superan las cantidades que el cuerpo humano puede admitir, el glutamato no tan solo es un neurotransmisor excitante, sino que constituye una excitotoxina lo que significa que es un agente tóxico para las neuronas. Una neurona en estado de hiperexcitación ejerce su poder excitante de forma incontrolada. En otras palabras el glutamato cuando alcanza el nivel de excitotoxina permite que un elevado número de iones de calcio accedan a la neurona, provocando una reacción enzimática que puede causar la destrucción de estructuras celulares.

En relación al exceso de glutamato y su influencia sobre la intensidad percibida del tinnitus cabe preguntarse si se puede hacer alguna cosa, dado que el glutamato es producido por el propio cuerpo. Aunque la persona no sea consciente de ello, puede aumentar el glutamato en su cuerpo de forma no intencionada al ingerir de-terminados alimentos y bebidas. Hay que tener en cuenta que el glutamato monosódico (GMS) se utiliza como un enriquecedor del sabor en casi todos los alimentos procesados que se venden. El GMS fue descubierto por un bioquímico japonés que trataba de reproducir el sabor del kombu un alga comestible. A la vista de las pro-piedades del GMS como enriquecedor del sabor, la industria alimentaria empezó a añadirlo a algunos alimentos procesados, y ahora, a pesar de ser conocida su condición de excitotoxina, el GMS se añade en prácticamente todos los alimentos procesados.

Hay una controversia alrededor de la adición del GSM a los alimentos procesados. La U.S. Food and Drug Adminstration (USFDA) lo reconoce como elemento seguro para la salud, y la Unión Europea lo clasifica como permisible hasta ciertos límites. Muchas asociaciones de consumidores en todo el mundo han realizado una firme oposición al empleo del GSM como ingrediente de los alimentos. Hay varias páginas web describiendo los peligros del GSM, ya que lo relacionan con un empeoramiento del asma (la USFDA admite que los asmáticos son más sensibles al GSM), y con un aumento del desorden bipolar en la población. Para justificar la relación con el desorden bipolar, señalan que el fármaco lamictal, un bloqueador del glutamato, se utiliza en el trata-miento de la depresión maníaca.

El interés de la industria alimentaria en utilizar el GSM en un elevado número de alimentos preparados re-side en que en la lengua tenemos receptores del GSM. En otras palabras, nuestro sentido del gusto, además de los sabores clásicos: dulce, salado, amargo, etc. puede percibir el sabor denominado umami. Este término significa sabor agradable o placentero, y se utiliza para describir el gusto percibido por el GSM. Muchos ali-mentos habituales contienen glutamato en diversas formas y concentraciones, pero nuestro cuerpo está pre-parado para aceptarlo y asimilarlo, en tanto que en alimentos procesados las cantidades de los glutamatos pieden exceder los límites para los que estamos preparados. La ingestión excesiva de alimentos procesados que contienen glutamato desequilibra la relación natural entre las concentraciones de GABA (inhibidor) y glu-tamato (excitante).

En las personas con tinnitus el riesgo de que se produzca el desequilibrio entre las concentraciones de GABA y de glutamato, implica un aumento de la hiperexcitación de las neuronas que procesan los estímulos sonoros con el correspondiente aumento de la intensidad percibida del tinnitus.

La importancia de la concentración de GABA ya fue expuesta y comprobada por el otorrino chileno Dr. Alejandro Peña Martínez, el cual, convencido que el desequilibrio GABA-glutamatos aumentaba la intensidad del tinnitus, administró con éxito razonable a varios pacientes el fármaco acamprosato, que aunque diseñado para combatir el alcoholismo, permitía aumentar la concentración de GABA en pacientes con tinnitus. Véase Apat38 página 3; Apat40 página 6; y Apat41 página 4, en las que se expone amplia información sobre el acamprosato.

Por lo expuesto parece oportuno que debemos tratar de ingerir alimentos que mejoren el GABA, para com-pensar el inevitable aumento del glutamato procedente de los alimentos procesados que podamos consumir. Xucrut, kéfir y kimchi son alimentos que mejoran el GABA, y también los que contienen fibra con galactooli-gosacáridos: garbanzos, judías, brócoli, remolacha, lentejas, col lombarda, hinojo, etc.

A la vista de la información anterior, sería una buena idea llevar una especie de diario en el que consignar los alimentos ingeridos en relación a la intensidad percibida del tinnitus. Con este simple medio las personas con tinnitus podrían observar los alimentos que les convienen para reducir la intensidad percibida de su tinnitus.

En cuanto al glutamato, en Apat40 página 6 y en Apat41 página 13 insertamos distintas informaciones sobre su efecto nocivo en los casos de ingestión de cantidades elevadas a causa de los alimentos procesados. El consumo de alimentos procesados, tan habitual en nuestros días, aumenta la concentración de glutamato en nuestro cuerpo, ya que la industria alimentaria lo utiliza en la inmensa mayoría de los alimentos procesados, y no explica en los envases su contenido en glutamato de una forma clara para el consumidor. Un ejemplo es la pastelería en general, que se vende sin envase en el que podría constar su composición, y que puede con-tener altas concentraciones de glutamatos.

Prescindir de los alimentos procesados y alimentarse exclusivamente de alimentos naturales, preferentemente del reino vegetal, sería un recurso para evitar el glutamato, pero cabe reconocer que llevar a cabo esta decisión presenta muchas dificultades.