TRES CASOS REALES DE PERSONAS CON ACÚFENOS

Describimos tres casos reales atendidos en la consulta, que se han escogido porque muchas personas pueden sentirse identificadas con ellos. Las historias son absolutamente verídicas, simplemente se han cambiado los nombre de los afectados para proteger su intimidad. Al finalizar expondremos unas conclusiones que pueden ser de utilidad para los afectados.

Joan, 61 años. Refiere padecer de acúfenos desde hace mas de 20 años pero no le perturbaban en absoluto y que solo eran percibidos en ambientes muy silenciosos. Explica que desde hace unos 6 meses le ha aumentado mucho la intensidad percibida lo que le provoca insomnio, ansiedad y depresión. Al principio el acufeno lo percibía en su OD, aunque con el paso del tiempo también lo percibió en el OI y en muchas ocasiones extendido a través de toda la cabeza.Su audiometria era normal, no obstante aparecian caídas bilaterales en las frecuencias agudas a partir de los 4.000 Hz. Su empresa le realizaba anualmente una revisión medica que incluía audiometría y estas caídas ya hacía años que las presentaba.

Se obsesionó con la idea de que sería despedido, ya que la empresa presentó concurso de acreedores y estaba negociando una regulación de la plantilla. Esta posibilidad le provocó mucho miedo a no poder encontrar a su edad un nuevo trabajo y además porque su hijo de 30 años aun sigue viviendo en casa y está en el paro desde hace más de 2 años. Un día al salir de una asamblea de trabajadores, notó un taponamiento en su OD y a las pocas horas apareció un pitido muy agudo. Visitó al medico de familia que le derivó al otorrino, y se sometió a diferentes pruebas (PETC, TAC,RM), no apareciendo en ellas nada relevante que pudiese justificar la presencia del acufeno.

También padecía de bruxismo y dormía con una placa de descarga. El diagnostico fue de Trastorno Mixto de Ansiedad / Depresión.

Fue tratado con pauta farmacológica y siguió la Terapia de Habituación a los Acúfenos. En la actulidad Joan está totalmente recuperado y goza de una excelente calidad de vida.

Maria, 45 años. Refiere que una mañana, en su trabajo de administrativa, se le taponó de forma brusca el OI con notoria pérdida auditiva y presencia de acúfeno de alta intensidad. Se asustó mucho y fue a urgencias, donde le diagnosticaron sordera súbita de la cual fue tratada con éxito con corticoides, pero el acúfeno no desapareció.

Este hecho le puso muy ansiosa, tenia pánico de que llegara la noche y tener que enfrentarse al ruido en la cama, aunque durante el día se le hacía más soportable. Lo enmascaraba con música, sonidos de olas, la radio, etc., pero aun así no podía conciliar el sueño el cual no era reparador.

Habia visitado a varios otorrinos y se había sometido a distintas terapias de todo tipo, algunas como ella misma reconocía absurdas, pero en su desesperación probó todo lo que le ofrecían, e incluso utilizó enmascaradores.

Pasó una batería de tests psicológicos, en los que no aparecía rasgo depresivo alguno, ni obsesivo, pero se detectaba un TAG Trastrono de Ansiedad Generalizada que le hacia sentir miedo a todo en general y una elevada sensación de indefensión.

Fue tratada con hipnóticos los primeros días y con anticonvulsionantes por espacio de cuatro meses, además de seguir la Terapia de Habituación a los Acúfenos.

En la actualidad María está totalmente recuperada y refiere una buena calidad de vida.

Antonio, 55 años. Desde hacía cinco años padecía Sindrome de Meniere en ambos oidos. Presentaba sordera fluctuante, taponamiento, vértigos y acúfenos.

El otorrino le prescribió una dieta baja en sal, combinándola con antivertiginosos y diuréticos. La sintomatología fue remitiendo pero no así el acúfeno, el cual lo refería como un zumbido de tono grave y permanente de muy alta intensidad, lo que le provocó un trastorno de pánico con la presencia de frecuentes ataques de ansiedad, desarrollando agorafobia, es decir empezó a evitar situaciones de las cuales no pudiera huir en el supuesto que se presentase la ansiedad, evitaba ascensores, viajes en todo tipo de medios de comunicación, aglomeraciones y siempre tenia la necesidad de ir acompañado a todas partes.

Esta situación le provocaba un aumento en la percepcion del acúfeno, generándose así un bucle de autoalimentacion, cuanto más miedo más acúfeno y cuanto más acúfeno más miedo.

Fue tratado con pauta farmacológica y siguió terapia E.M.D.R. (Desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares) para el afrontamiento de las situaciones temidas.

En la actualidad su vida está normalizada, sigue percibiendo el acúfeno pero refiere que no le perturba y se considera habituado al mismo.

Conclusiones

Cualquier caída auditiva puede provocar la formación de un acúfeno, aunque no siempre es percibido.

El tratamiento del acúfeno se centra en cuatro áreas: AUDITIVA. EMOCIONAL, BIOQUÍMICA y MECÁNICA.

Si el acúfeno no altera la parte emocional del afectado, no pasa de ser una simple molestia; hay muchas personas que perciben acúfenos y para ellos no representan un gran problema.

Cuando la parte emocional está alterada también se suele alterar la parte bioquímica cerebral y viceversa. Por ello en muchas ocasiones es necesario recurrir a pautas farmacológicas.

Cuando hay afectación emocional, en especial la ansiedad, es muy frecuente la presencia de bruxismo y de tensión muscular en general, Por ello las técnicas de relajación suelen ser muy eficaces como complemento del tratamiento farmacológico.

Animo a todos y un muy fuerte abrazo!!!

Josep Ribas Fernandez